Absenta
Hay algo en el siglo XIX que me llena de nostalgia. ¿Será la oscuridad, el tedio, la pérdida, el dolor, la luz? Muchos de mis poetas y escritores favoritos son de esa época: Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud, DeQuincey, Poe. El cambio en la forma de percepción del mundo, el viaje hacia lo interno, la voluptuosidad, lo abigarrado me jala con fuerza ciertos días. Una forma de aproximarse al egocentrismo o iluminación decimonónica es contemplar el trabajo del pintor francés Gustave Coubert (1819-1877) que se presenta en el Met. Coubert gustaba del escándalo y se autoproclamó el hombre más orgulloso y arrogante de París, rechazó la medalla de la legión de honor en 1870 y fue una fuerte influencia para nuevas generaciones de pintores como Manet, Monet, Degas, Cézanne, Picasso, Dalí, etc. etc. Esta es la primera retrospectiva del artista en 30 años y sólo estará en exhibición hasta el 18 de mayo. Así que como decía Baudelaire “Qué me importa de tu cordura, sé bella y sé triste.” Estás enterado.
